sábado, 20 de abril de 2013

Impulso inicial



Cojo mi bicicleta, doy un pequeño impulso y dejo reposar mi parte trasera sobre su asiento. Levanto la cabeza y veo los arboles delante mio, respiro el pasto mojado y escucho el canto de los pájaros, que por un momento le ganan al rugir de los motores y los bocinazos.

¡Felíz día de la bicicleta! Me grita una nena que anda en rueditas, mientras su madre con rostro arrugado la mira sin comprender, y me mira a mi, como pidiendo ayuda.

Todo esto solo con el impulso inicial, ese mediante el cual uno se sube a la bici y arranca, después es dejarse llevar y acompañar con el pedaleo. Voy siguiendo los arboles, bordeando la UNLaM por su parte de atrás. Esta hermosa calle curiosamente se llama La Paz, aunque ya no es tan pacifica. Ahora pasan muchos autos, igual es hermosa. Sigo por ella hasta la vía, y una vez mas, sigo los arboles.

Los rayos del sol traspasan el follaje y me pegan directamente en la cara. ¿A donde iba? Ah, que creo que todo el mundo debería andar en bici.  BPP (Bicicletas Para Todos). Re original, te acercas al ministerio de bicicletas y te dan una bici con solo presentar el DNI. En todos los colegios habría talleres de mecánica elemental para bicicletas. Las bicisendas no serían necesarias, ya que los autos serían una ridícula minoría.

El sol me pega en la cara, decía, cuando de golpe un bocinazo tremendo me hace despertar; un camión de Speed (la bebida energizante) viene de contramano rebasando a un cartonero a caballo, lo cual me obliga a subirme a la vereda: ¡Cuidado hippie! Me grita el camionero apurado.

Todo el mundo debería cojer su bici y seguir los arboles.